Yo tengo una gata que le gusta el castigo, ella se vuelve loca cuando le meto agresivo, cuando la cojo por el pelo, la pego a la pared y le digo que la voy a mandar para intensivo. Ella se derrite como en tu paladar el chocolate, le fascina que en la cama la machuque con el bate, le gusta que la maltrate y que en sopa la empape, que la amarre y la embarate. Le encanta que me ponga como un animal, que le tape los ojos y la comienze a torturar, que lo hagamos bajo la sabana de cebra. No hay quien la dome dura, dura como piedra.